COMO UN PERSONAJE MÁS EN EL BELÉN DE SALZILLO (3)

Una zanfona es un instrumento musical del siglo X muy extendido en la música popular europea con numerosas variantes en distintas regiones y épocas. A la zanfona se le conoce también en español como vihuela de rueda y en otros lugares como gaita rabil debido a su sonido.

La zanfona se asemeja a un violín mecánico en el que varias cuerdas vibran por la fricción de una rueda enresinada (situada en la caja de resonancia del instrumento) que gira gracias a una  manivela.

A partir del siglo XVI, este instrumento pasó a manos de trovadores, juglares y mendigos. Pienso que Salzillo vio y escucho más de una vez a este hombre ciego y lo modeló para constancia de su existencia en Murcia.

Ahora me disfrazo de ciego cantor y le doy vida al que no puede ver. Nací ciego. Psicológicamente un ciego, como yo, que nunca vio, sus familiares y amigos desean que vea pero es un deseo de los que ven y no de aquel que nació privado de la luz.

La ceguera, le parece desdichada al mundo de los videntes. Sin embargo, la oscuridad, al menos como nosotros los videntes la imaginamos, no parece estar presente en el mundo de los ciegos. Para imaginar, dicen los expertos, no resulta necesaria la experiencia retiniana, ya que la elaboración de las imágenes es función de la más alta esfera sensorial óptica, autónoma con respecto al órgano de la visión.

Cuando toco las cosas puedo verlas en mi cerebro lo mismo que los que ven, pero de forma diferente.

Todo lo que sé lo aprendí de boca de mis padres Cuando ellos murieron recogí a un zagal para que me acompañara y me sirviera de lazarillo. Él, también, era huérfano.  Se llamaba Francisco pero todos lo conocían como Cuco y es como yo le llamo.

Era listo como el hambre. A mi perro Tato lo enseñó a bailar. Los dos formaban una pareja divertida, cuando yo tocaba la zanfona ellos dos danzaban a mi alrededor. Eso ayudaba a que la gente que pasaba por la plaza se detuviera y viendo el espectáculo le moviera a depositar unos maravedíes en el sombrero de Cuco, que solía pasar después de cada actuación.

Yo, aunque ciego, me manejaba bien por mi casa. Sabía dónde se encontraba cada cosa, pero no me atrevía a salir la casa. Todos los días Cuco venía a recogerme y recorríamos las distintas calles y plazas de la ciudad de Murcia.

Me sabía todas las historias y narraciones de los juglares que yo cantaba acompañado con mi zanfona.

Desde el día que Salzillo me modelo y me puso en el belén, no he dejado de tocar mi zanfona    recorriendo las calles y plazas anunciando que el Niño Dios ha nacido y canto villancicos y canciones de amor.     Si tienes imaginación, cuando veas mi figura en el belén, podrás escuchar en tu mente mis canciones y el sonido de mi zanfona.

Y cuando alguien compadecido de mí ceguera me coloca cerca del portal de Belén, yo, como el ciego Bartimeo le grito: «¡Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí!»

Entonces escucho:¿Qué quieres que te haga?

Le respondo ¡que vea con tus ojos Cristo mío, Jesús de mi alma! y contento, por estar junto al Niño toco mi zanfona y le canto el poema del ciego que desde pequeño me enseñó mi madre:

Camina la Virgen pura camino de Nazaret con un niñito en sus brazos, que más bello que el sol es……..

       Y cuando he terminado vuelvo a tocar la zanfona una y otra vez para alegrar a Jesús que de contento hace palmitas como se lo ha enseñado su Madre.

Y aquí permanezco tocando mi zanfona y cantando la gloria del Señor, mientras siga expuesto en el belén de mi señor Salzillo.

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