COMO UN PERSONAJE MAS EN EL BELÉN DE SALZILLO (VI)

En esta ocasión quiero que me acompañes y observes conmigo una de las escenas más lúgubre que se han dado en la historia y que Francisco Salzillo quiso colocar en su belén para que sirviera de memoria a otras generaciones de lo que los hombres podemos hacer. La historia, por desgracia, nos ha demostrado que los humanos somos capaces de cometer los crímenes más horrendos.

Es una escena verdaderamente macabra, que impresiona a los que la contemplan, me estoy refiriendo a la escenificación de la degollación de los niños inocentes por los soldados de Herodes.

La  gestualidad de Raquel, como la de las otras figuras de la escena, son impactantes, donde se dan la mano la belleza y el horror, la angustia y la paz, ¡una maravilla del arte barroco. La figura de la madre impotente, transida de dolor, es de una delicadeza tan extraordinaria que no desmerece en absoluto de la belleza de sus Dolorosas, que como esta madre contempla a su Hijo en la agonía de la crucifixión:¿A dónde se fue tu Amado, oh la más hermosa de las mujeres? ¿A dónde se marchó el que tú quieres, y le buscaremos contigo? (Cant V,17)

En la muerte de un hijo existe un antes y un después, es un desgarrón de la vida por donde se ha colado definitivamente la muerte.

Cuenta san Mateo en el capítulo segundo que: «Herodes, al ver que los Magos le habían engañado, se irritó mucho  y mandó matar a todos los niños que había en Belén y toda su comarca, de dos años para abajo con arreglo al tiempo que cuidadosamente había averiguado de los Magos» 

       Aunque es difícil ponerse en la piel de una madre que ha perdido a su hijo pequeño, he querido tomar la personalidad de Raquel y sentir el dolor agudo de la pérdida de un hijo, mi dolor es inconsolable, porque nunca encontraré un sustituto.  Al perder a mi hijo, he perdido no sólo un ser amado, y un pasado en común, sino lo que potencialmente mi hijo hubiera podido hacer de haber vivido.

Solo una madre que ha perdido un hijo puede comprender el dolor de otra madre en las mismas circunstancias. Dolor y llanto que sigue clamando tanta sangre derramada con la muerte de inocentes en todo el mundo.

He luchado con uñas y dientes contra los malvados soldados y sayones, como lo hacen otras madres que piden a voz en grito ser ellas las sacrificadas y no sus hijos, pero todo ha sido inútil. Ahora, en mi regazo tengo a mi hijo degollado a causa de una orden inicua dada por un gobernante malvado. Y así seguiré en el belén recordando al mundo la muerte de los inocentes.

García Lorca en la narración: «La degollación de los inocentes» termina con  estas palabras de desesperación:

«A las seis de la tarde ya no quedaban más que seis niños por degollar. Los relojes de arena seguían sangrando, pero ya estaban secas todas las heridas.

       Toda la sangre estaba ya cristalizada cuando comenzaron a surgir los faroles. Nunca será en el mundo otra noche igual. Noche de vidrios y manecitas heladas.

       Los senos se llenaban de leche inútil.  

       La leche maternal y la luna sostuvieron la batalla contra la sangre triunfadora. Pero la sangre ya se había adueñado de los mármoles y allí clavaba sus últimas raíces enloquecidas».

Palabas que nos recuerdan a las del profeta Jeremías: «Una voz se oyó en Ramá, llanto y lamento grande: es Raquel que llora por sus hijos, y no admite consuelo, porque ya no existen».

              Al Niño que está en el pesebre, todas las madres del mundo le pedimos, que con su poder divino, ayude a los niños a que sean felices y termine con la sangría de tantos crímenes cometido por los Herodes moderno.

Así lo expresaba el Papa FranciscoNuestra defensa de los inocentes no nacidos debe ser clara, firme y apasionada porque está en juego la dignidad de la humanidad, que es siempre sagrada.”

[Total:0    Promedio:0/5]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *