El amor de Vega y Altair

EL AMOR DE VEGA Y ALTAIR

Cuenta la leyenda que, en un tiempo muy remoto, había una princesa llamada Vega que pertenecía a la constelación Lira.

Era de gran belleza y la mejor tejedora del cielo. La muchacha disfrutaba tejiendo todo tipo de telas para las demás estrellas y vivía en la orilla de la Vía Láctea que está formada por millones y millones de estrellas.

Su padre quiso casarla y para ello buscó es de las estrellas un pretendiente, de entre todos escogió a Altair que pertenecía a la constelación Alida y se dedicaba al pastoreo de estrellas.

Altair vivía al otro lado de la Vía Láctea, el padre concertó una cita para que Vega y Altair se conociera.

Tan pronto como se vieron se enamoraron el uno del otro y al poco tiempo se celebró la boda a la que asistieron todas las estrellas del cielo.

Durante un tiempo fueron muy felices, sin embargo, este amor tan profundo hizo que descuidaran sus tareas, la princesa Vega dejó de tejer por completo, el pastor Altair no prestaba atención a su ganado hasta el punto de que se escapó y desperdigó por todo el cielo.

Esta situación llegó a oídos del padre de Vera que furioso ante tal y responsabilidad decidió castigarles y para ello los separó y puso a cada uno de ellos en cada extremo de la Vía Láctea para que nunca más pudiesen estar juntas debido a su responsabilidad.

Vega y Altair volvieron a retomar sus obligaciones con responsabilidad, pasó un tiempo y Altair fue a pedir perdón al rey y lo mismo hizo Vega.

El rey viendo el amor que se tenía se conmovió, pero como la sentencia se había cumplido solo pudo darles la gracia de que se reunieran solo una vez al año, que sería el séptimo día del séptimo mes del año.

Los amantes intentaron reunirse, pero se percataron de que no podían cruzar la vía láctea que los separaba. Ante esta frustración Vega se puso a llorar tanto que la estrella Deneb le dijo: no llores más yo te ayudaré, construiré un puente.

De este modo los amantes cada 7 de julio atraviesan la Vía Láctea y se encuentran en el cielo estrellado.

La leyenda cuenta que este encuentro les produce tantísima felicidad que los amantes conceden deseos el día de su reencuentro.

Ese día (7 de julio) si observas el cielo estrellado verás el triángulo de verano formado por las estrellas Vega, Altair y Deneb, que es cuando más brilla y mejor se observa el cielo nocturno.

 

El amor

Definir la palabra amor es una cosa muy compleja, es como querer definir el viento, o la claridad, porque no son cosas que podamos observar con el microscopio.

Para los cristianos el termino es bien claro según lo definió san Juan en su primera carta donde expresa con claridad meridiana que “Dios es amor

Decía Benedicto XVI en su Carta Encíclica Deis Caritas Est, que el evangelista Juan nos ofrece, por así decir, una formulación sintética de la existencia cristiana: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él».

Hemos creído en el amor de Dios: así puede expresar el cristiano la opción fundamental de su vida. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.

Partiendo de ahí podemos decir que amor es un sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona a la que se le desea todo lo bueno: “el amor al prójimo»

El amor es un concepto universal definido según los distintos puntos de vista o concepciones. En occidente se concibe como un sentimiento relacionado con el afecto.

El concepto filosófico, el amor es una virtud que representa toda la bondad del ser humano.

El amor es uno de los valores más importantes que podemos vivir las personas.

Es esa fuerza que no impulsa a hacer las cosas para el bien, el que nos impulsa a tener una vida plena de paz y alegría.

Decía Gandhi que donde hay amor hay vida. Y William Shakespeare  mantenía  que «El amor de los jóvenes no está en el corazón, sino en los ojos».

Con todo esto, la diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos hacen que el amor sea especialmente difícil de definir.

¿Cómo debe ser el amor?

Para mi la mejor definición de como debe ser el amor la da San Pablo en la carta a los Corintios:

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.

El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engría; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.

Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.

Creo que no se puede decir mejor.

 

 

 

 

 

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