El ciervo y el cervatillo

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Yo me llamo Niko y hoy quiero contaros el cuento del ciervo y su hijo el cervatillo

En un bosque no muy lejano vivía una familia de ciervos que estaba compuesto por el ciervo padre, la cierva madre y su hijo el cervatillo.

Un día el cervatillo dirigiéndose a su padre le preguntó:

Padre: tú que eres más grande y veloz que los perros y tienes además unos cuernos magníficos para defenderte; ¿por qué huyes delante de ellos?

El ciervo riendo le respondió: efectivamente es cierto lo que dices hijo mío, que soy más grande y veloz que los perros.

Es más, no se explicarte la razón, pero lo que me sucede es que cuando oigo el ladrido de un perro, me entra un nerviosismo que inmediatamente me doy a la fuga y me faltan patas para ir más rápido y lo más lejos posible.

Aprende esta lección: Ni buscar la muerte es valentía ni huirla es cobardía.

La valentía

Aun el termino valentía es complejo de definir podíamos decir que valentía es la determinación para enfrentarse a situaciones arriesgadas o difíciles.

Como virtud podemos decir que es una virtud del ser humano que impulsa a ejecutar una acción a pesar del miedo y temor por las dificultades y riesgos que conlleva.

La valentía implica enfrentarse a situaciones difíciles e importantes para superar el miedo a fracasar en ellas.

Es por ello por lo que a veces la veamos como fortaleza, que es

La característica positiva que en determinadas ocasiones nos ayuda a mejorar y a definirnos como buen ser humano.

También la podemos comparar con el valor que es la decisión con que se acomete una acción, o se afronta un peligro o una dificultad.

Por lo tanto, la valentía cristiana es la voluntad de hacer o decir lo correcto a pesar de las dificultades.

Cuantos cristianos en países no cristianos han demostrado su valentía en muchos de sus actos.

También son innumerables misioneros, con su coraje, han contribuido al bien de la sociedad, a la transformación de esta.

Cuantos personajes históricos han emprendido hazañas, a pesar de sus miedos, debido a su coraje.

Aunque es habitual asociar la valentía a grandes actos, a hechos heroicos, pero en muchísimas ocasiones, la valentía aparece en pequeños actos del día a día.

Hemos de intentar crear en lo ordinario actos de valentía.

Por ello, el padre o la madre que intenta diariamente sacar la familia adelante sin ser noticia de periódico es autentica valentía.

Así mismo, el médico que ve a los enfermos con una sonrisa y receta los medicamentos oportunos.

Del mismo modo, el estudiante que estudia las horas necesarias y así podríamos decir de cualquier profesión u oficio que realizan todos los profesionales diariamente en sus trabajos.

Si tuviéramos que decir las características de la persona valiente, tendríamos que hablar de

Primero: tener mucha seguridad y confianza en uno mismo

Segundo: tener buen equilibrio emocional, determinación y disponibilidad hacia la acción

Finalmente: gran capacidad para sobreponerse ante las dificultades e imprevisto, entre otras.

Si trabajamos esas características podemos ayudar a mejorar la valentía de la persona.

 

Si preguntamos a cualquier niño si quiere ser valiente nos responderá sin dudarlo que sí quiere ser valiente.

El miedo

Todos nos esforzamos por quitarnos los miedos y ser valientes. En el pasaje del evangelio cuando el Señor camina sobre las aguas del lago, los apóstoles tuvieron miedo y así lo narra el evangelio de san Mateo.

Los apóstoles iban en la barca y las olas la azotaban porque el viento lo tenían en contra.  a la madrugada Jesús fue hacia ello caminando sobre las aguas.

Cuando los discípulos lo vieron se asustaron y gritaron llenos de miedo pensando que era un fantasma.

El Señor les habla y les dice: tened confianza, soy yo, y no tengáis miedo.

El miedo lo podemos definir como la sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

Igualmente podemos decir que miedo es el sentimiento de desconfianza que impulsa a creer que ocurrirá un hecho contrario a lo que se desea.

Generalmente muchas veces necesitamos a alguien que nos quite los miedos y nos diga algunas palabras de aliento.

No hemos de olvidar que cuando nos sentimos inseguros o tenemos miedo, probablemente en esas circunstancias la mayoría de las personas igualmente lo experimentarían.

Por eso te aconsejo que aceptes el miedo para poder vencerlo.

Los miedos nos vienen a veces de  habernos marcado metas con pocas probabilidades de alcanzarlas.

Por esto hemos de ser realista y conocer nuestras capacidades.

Otra forma de quitar miedos es pensar que podemos perseguir nuestros sueños sin preocuparnos por lo que piense la gente.

Hemos de hacer las cosas inciertas, ciertas. Hemos de ver los errores como una nueva oportunidad de aprendizaje.

Estos son algunos sinónimos emparentados con el miedo: cobardía, terror, temor, espanto, pavor

 

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