El murciélago envidioso

El murciélago envidioso del loro

Érase una vez que había un murciélago muy vago y con pocas ganas de hacer su trabajo que es cazar mosquitos para alimentarse y mantener el equilibrio ecológico.

Un día vio un loro dentro de una jaula que su dueña le echaba de comer y además le decía palabras bonita y le entró envidia de aquel pájaro.

Se dijo a sí mismo: mira ese pájaro que no tiene que hacer ningún esfuerzo para conseguir la comida menuda suerte tiene.

Entones pensó: me voy a convertir en pájaro me pondré un pico y unas plumas y me dejaré coger por algún ser humano.

Efectivamente así lo hizo se puso un pico y plumas y se colocó en la rama de un árbol del parque al alcance de la gente.

Nadie lo cogía porque era un pájaro raro. Un niño miope que paso por allí y como no veía mucho lo cogió y lo puso en una jaula.

El niño le echo pipas para que comiera, pero el murciélago envidioso no comía pipas, así que cada día iba  más flaco…

Estuvo a punto de morir, gracias a que el niño dejo la puerta abierta y el murciélago salió volando y buscó mosquitos para alimentarse. Por fin estoy libre ya no envidiarle a nadie.

Moraleja: La envidia es raíz de infinitos males es la carcoma de las virtudes

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