El cordero envidioso: una fábula Argentina

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Hola amigos yo me llamo Niko y hoy quiero contaros esta pequeña historia que sucedió hace muchos años.

Se cuenta que un cordero por envidia traspasó los límites del respeto y ofendió a sus compañeros.

El corderito en cuestión vivía como un rey, por la sencilla razón de que era el animal más mimado de la granja.

Esto se debía a que como era tan blanquito la hija de los granjeros lo trataban como a un animal de compañía al que le concedían todos los caprichos Incluso le puso una campanita dorada al cuello.

Cada mañana, en cuanto salía el sol, la niña acudía al establo para peinarlo. En cuanto a su comida no era ni de lejos la misma que recibían sus colegas.

Curiosamente, a pesar de tener más derechos que ninguno de sus compañeros, era un animal extremadamente egoísta: en cuanto veía que los granjeros rellenaban de pienso el comedero, echaba a correr pisoteando a los demás para llegar el primero y engullir la máxima cantidad posible.

Obviamente, el resto del rebaño se quedaba estupefacto pensando que era el egoísta más grande de la tierra.

Un día la oveja jefa, le dijo en tono muy enfadado:

No entiendo cómo eres capaz de quitarle la comida a tus amigos. ¡Tú, que vives entre algodones y lo tienes todo!… ¡Eres un sinvergüenza!

Bueno, bueno, te estás pasando un poco… ¡Eso que dices no es justo!

¿Qué no es justo?!…Llevas una vida de lujo y te atiborras a diario de comida especial. ¿Es que no tienes suficiente con todo lo que te dan? ¡Haz el favor de dejar el pienso para nosotros!

El cordero puso cara de circunstancias y, con insolencia, le respondió:

La verdad es que … ¡no soporto que los demás disfruten de algo que yo no poseo!

La oveja se quedó de piedra.

¿Me estás diciendo que te comes nuestra humilde comida por envidia?

El cordero se encogió de hombros y puso cara de indiferencia.

Si quieres llamarlo envidia, me parece bien.

En ese momento, la oveja entró en cólera.

¡Muy bien, pues tú te lo has buscado!

Sin decir nada llamó a todas las ovejas y carneros de la granja. Entre todos rodearon al desconsiderado cordero.

¡Escuchadme atentamente! Como ya sabéis, este cordero repeinado se come todos los días parte de nuestro pienso, pero lo peor de todo es que no lo hace por hambre, no… ¡lo hace por envidia!

En un grupo no se permiten ni la codicia ni el abuso de poder. Así que, en mi opinión, ¡ya no hay sitio para él en esta granja, así que le pedimos que se largue de aquí para siempre!

Todos estuvieron de acuerdo con el veredicto.

Amigo, esto te lo has ganado tú solito por tu mal comportamiento. ¡Queremos que te marches de esta granja¡

El corderito se marchó, pero hay que decir que, una vez más la suerte le acompañó, pues antes del anochecer llegó a un enorme rancho que a partir de ese día se convirtió en su nuevo hogar.

Eso sí, en ese lugar no encontró niñas que le cepillaran el pelo, ni le dieran caprichos. Allí fue, simplemente, uno más en el establo.

Moraleja: Sentimos envidia cuando nos da rabia que alguien tenga suerte o disfrute de cosas que nosotros no tenemos.

Comprensión lectora

1.- ¿Cómo vivía el corderito?

A.- Como un marqués

B.-  Como un rey

C.- Como un vasallo

2.- ¿Qué le dijo la jefa un día?

A.- Que tenía mucha cara

B.- Que era un sinvergüenza

C.- Que era un estúpido

3.- ¿Qué le respondió el corderito?

A.- Que era era cierto

B.- Que no era justo

C.- Que no lo entendía

4.-¿Qué hizo ala oveja jefe?

A.- Llamó a todos las ovejas y carneros

B.- Llamó a todos su amigos

C.- Llamó al dueño de la granja

5.-¿Por que comía la comida de los demás?

A.- Por satisfacción

B- Por envidia

C.- Porque estaba buena

6.- ¿Qué encontró el corderito?

A.- Una casa de campo

B.- Un rancho

C.- Un aprisco

Actividades

1.- Escribe el nombre de cinco mamíferos

2.- Adivina a adivinanza:

La hermana de mi tía aunque no es tía mía, ¿sabrías decirme qué es mío?

Acertijo:

¿Cuál es el día de la semana mas largo?

Si no sabes las respuesta las tienes al final de la página

Respuesta a la adivinanza: Mi madre

Respuesta al acertijo: El miércoles

La envidia

En esta fábula escrita por Godofredo Daireaux nos habla sobre la envidia.

Pero antes de adentrarnos en este vicio o anti valor detengámonos por un momento en hablar sobre  el autor de la fábula.

Godofredo Daireaux nació en Paris pero fue a vivió en Buenos Aires( Argentina).

Fue ganadero y agricultor, además de docente, funcionario público, mecenas de artistas y crítico de arte. Aunque su faceta más notable fue la de escritor.

Entre sus muchas fábulas hemos adaptado esta que refleja lo que es un ser envidioso.

La fábula no hace personalidades; pero tiene un gran poder, justamente, consiste en que a nadie choca, ya que siempre puede cualquiera conocer en ese espejo la propia cara o aplicar a otro la semejanza.

Pero no por esto deja de ser siempre más eficaz la sonrisa indulgentemente burlona del fabulista que la voz severa y los ojos redondos del pedante.

Si lo piensas te darás cuenta de que la envidia es un sentimiento negativo que nos produce tristeza e insatisfacción.

Alegrarse por todo lo bueno que sucede a la gente que nos rodea no solo hace que nos sintamos felices, sino que pone en valor nuestra generosidad y nobleza de corazón.

Lo que más caracteriza a la verdadera envidia es el deseo de que el otro no tenga lo que tiene ya sea en éxitos, aciertos, riqueza, etc.

Por tanto la envidia se lleva solo por dentro, en la intimidad subjetiva, pues su manifestación podría parecer y sentirse como una declaración de inferioridad.

Así que la envidia puede ser más fuerte y corrosiva cuando se genera de arriba abajo, es decir, cuando es el superior quien envidia al inferior, una envidia que puede agravarse cuando el inferior es más joven, o más listo

Se ha dicho, no sin falta de razón, que la envidia del amigo puede ser peor que el odio del enemigo.

Cuando envidiamos tratamos de convencernos a nosotros mismos de que no es tanto lo que tiene el envidiado, es decir, tratamos de infravalorar sus logros o su éxito.

¿Qué le ocurrió a Julio Cesar? que los tribunos que envidiaban y acabaron con él a cuchilladas.

Como podemos combatir la envidia

Aunque es muy compleja la mente de envidioso podemos ayudar a con una adecuada información y educación desde la infancia sobre la envidia y sus negativas y dolorosas consecuencias.

Por eso, la clave para evitar o reducir la envidia está en ser capaces de evitar el rechazo hacia el otro.

En definitiva, ¿por qué ser tan celosos de que a los demás les vayan bien las cosas si eso a nosotros no nos perjudica?

Por ello mi consejo es que debemos alegrarnos por todo lo bueno que sucede a la gente que nos rodea no solo hace que nos sintamos felices, sino que pone en valor nuestra generosidad y nobleza de corazón.

 

 

 

 

 

 

 

 

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