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El conde Lucanor Cuento I

📙 El conde Lucanor. Cuento I. Cuento con moraleja 📗

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Disfruta con la fábula «El conde Lucanor Cuento I«, una historia aleccionadora que te puede ayudar en tu vida. Si sigues leyendo está fábula encontraras, tal vez, una solución a lo que estás buscando.

¿Te has preguntado alguna vez cuando lees una fábula, leyenda o cuento en que te puede ayudar en tu vida?. Si dudas sigue leyendo esta historia encontraras, tal vez, una solución a lo que estás buscando.

No importa la edad que tengas; una fábula como una parábola te marca un camino que puedes  seguir.

Desde BelenCribs queremos ayudarte y para ello te hemos preparado varios cuentos como fábulas del Conde Lucanor para entretenerte y colaborar contigo en la educación de tus hijos o alumnos. Junto con las fábulas, también, te traemos ejercicios de comprensión lectora y otras actividades que puedes realizarlas con los niños.

📙El conde Lucanor. Cuento I

Lo que sucedió a un rey y a un ministro suyo

Hola, amigos, hoy quiero contaros este cuento del libro “El Conde Lucanor”

Una vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio, su consejero, y le dijo:

-Patronio, un hombre ilustre, poderoso y rico, me dijo de modo confidencial que, como me profesa gran cariño y confianza, me querría dejar todas sus posesiones. Este deseo me parece honroso por su parte, pero antes quisiera saber qué me aconsejáis en este asunto.

-Señor Conde Lucanor, debo deciros que ese que se llama vuestro amigo ha dicho todo eso para probaros y me parece que os ha sucedido con él como le ocurrió a un rey con un ministro.

Decidme que ocurrió

-Señor había un rey que tenía un ministro en quien confiaba mucho. Como a los hombres afortunados la gente siempre los envidia, así ocurrió con él, pues los demás consejeros, recelosos de su influencia sobre el rey, buscaron la forma de hacerle caer en desgracia con su señor.

Lo acusaron repetidas veces ante el rey, aunque no consiguieron que el monarca le retirara su confianza, ni dudara de su lealtad o prescindiera de sus servicios.

-Cuando sus acusadores, vieron la inutilidad de sus acusaciones, dijeron al rey que aquel ministro maquinaba su muerte para que su hijo menor subiera al trono y, cuando él tuviera la tutela del infante, se haría con todo el poder proclamándose señor de aquellos reinos.

Los acusadores aconsejaron al monarca el modo de probar las intenciones de su ministro y demostrar así que era cierto cuanto se decía de él. Para ello expusieron al rey un plan muy ingenioso.

El plan

El rey aceptó y llamó al ministro y le dijo: estoy cansado de la vida de este mundo, todo me parece vanidad.

A los pocos días volvió el rey sobre el mismo tema: pienso que la vida que llevo está vacía.

Otro día le dijo: Estoy decidido a alejarme de la gloria mundana y marcharme a un lugar donde nadie me conozca y lograr el perdón de Dios.

Cuando el ministro oyó eso pretendió disuadirlo: majestad pensar en vuestra esposa, en el infante, en los súbditos de vuestro reino.

A esto respondió el rey: he dispuesto la forma en que el reino quede bien gobernado por ti, te encomendaré la protección de la reina y del infante y te entregaré todos los fuertes y bastiones del reino, para que nadie pueda levantarse contra el heredero.

Al oír el ministro que el rey le quería encomendarle su reino y entregarle la tutela del infante, se puso muy contento, aunque no dio muestras de ello, pues pensó que ahora tendría en sus manos todo el poder, por lo que podría obrar como quisiere.

Este ministro tenía en su casa, como cautivo, a un hombre muy sabio, a quien consultaba cuantos asuntos había de resolver en la corte y cuyos consejos siempre seguía, pues eran muy profundos.

El ministro se dirigió a su casa y le contó al sabio cuanto el monarca le había dicho, entre manifestaciones de alegría y contento por su buena suerte ya que el rey le iba a entregar todo el reino, todo el poder y la tutela del infante heredero.

El consejo

Al escuchar el sabio el relato de su señor le dijo: has cometido un grave error, pues sin duda el rey ha descubierto que ambicionas el poder sobre el reino y sobre el príncipe y quiere probarte. Ahora tu vida y hacienda corren grave peligro

Una vez oído las explicaciones del sabio le preguntó ¿Qué he de hacer? El sabio, le aconsejó un medio para evitar el peligro que lo amenazaba.

Siguiendo sus consejos, aquella misma noche, se hizo rapar la cabeza y cortar la barba, y se vistió de mendigo

Antes del amanecer encaminó sus pasos a palacio y pidió al guardia de la puerta que dijese al rey que se levantase, para que ambos pudieran abandonar el reino   antes de que la gente despertara, pues él ya lo estaba esperando.

El rey, al ver con aquellos harapos a su ministro, le preguntó por qué iba vestido así.

Mi señor, quiero marchar con vos al desierto ya que también yo  he compartido los honores y los bienes de mi rey, así que, ahora quiero marchar a otras tierras para llevar vida de penitencia igual que vos.

Cuando el rey oyó decir esto, pensó que actuaba así por su lealtad y se lo agradeció mucho.

Así fue como el ministro estuvo a punto de ser engañado por su ambición, pero Dios quiso protegerlo por medio del consejo que le dio aquel sabio cautivo en su casa.

Vos, señor conde, es preciso que evitéis caer en el engaño de quien se dice amigo vuestro, pero ciertamente lo que os propuso sólo es para probaros y no porque piense hacerlo. Por eso os convendrá hablar con él, para que le demostréis que sólo buscáis su honra y provecho, sin sentir ambición ni deseo de sus bienes, pues la amistad no puede durar mucho cuando se ambicionan las riquezas de un amigo.

El conde vio que Patronio le había aconsejado muy bien, obró según sus recomendaciones y le fue muy provechoso hacerlo así.

Y, viendo don Juan que este cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro y su moraleja

Moraleja: Con la ayuda de Dios y con buen consejo, sale el hombre de angustias y cumple su deseo.

📜 Comprensión lectora

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El conde Lucanor. Cuento I

¡Ponte a prueba y responde a este trivia y descubre cuanto has comprendido sobre esta fábula!

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¿Dónde se dirigió el ministro?

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¿Qué le expusieron al rey?

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¿Con quién estaba hablando el conde Lucanor?

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¿Quién le tenía envidia del ministro?

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¿Qué le dijo el sabio?

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¿De qué se vistió el ministro?

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1.- ¿Con quién estaba hablando el conde Lucanor?

A.- Con Ataulfo

B.- Con Petronio

C.- Con Patronio

2.- ¿Quién le tenía envidia del ministro?

A.- los amigos

B.- Los consejeros

C.- Los servidores

3.- ¿Qué le expusieron al rey?

A.- Un artículo

B.- Un regalo

C.- Un plan

4.- ¿Dónde se dirigió el ministro?

A.- A palacio

A.- A su casa

C.- Al jardín

5.- ¿Qué le dijo el sabio?

A.- Que fuera bueno

B.- Que había cometido un error

C.- Que había tenido mala suerte

6.- ¿De qué se vistió el ministro?

A.- De payaso

B.- De héroe

C.- De mendigo

☑️Actividades

⌛1.- Adivina adivinanza:

Agua pasa por mi casa, cate por mi corazón. Espero que con lo que he dicho sepas la solución. ¿Quién soy?

❓2.- Acertijo:

No toma té, ni toma café, y está colorado, ¿sabes quién es?

 Si no sabes las respuestas las tienes al final de página

✍️3.-Resuelve este sencillo laberinto

 

👉¿Cuál es la moraleja de la fábula del cuento I del Conde Lucanor?

La moraleja de este cuento nos dice que con la ayuda de Dios y con buen consejo, sale el hombre de angustias y cumple su deseo.

Es este cuento el sabio que tenía el ministro en su casa le dio un buen consejo y de esta manera pudo evitar males mayores.

Consejo es uno de los siete dones del Espíritu Santo. Su objetivo es enseñarnos el camino hacia la santidad, para que la solución a cada situación concuerde con la gloria de Dios y el bien de los demás.

En general todos somos buenos para dar consejos a los demás, sobre todo cuando nos los piden. Pero la obra de misericordia dar buen consejo al que lo necesita se trata de algo diverso.

Colección especial de fábulas y cuentos infantiles
En BelenCribs encontrarás muchas fábulas, cuentos infantiles e historias dedicadas a los niños y a su formación en valores. Entra en las secciones y visita el cuento que más te guste. Tambien podrás realizar las actividades que te hemos preparado:

👉¿Cómo te puede ayudar la moraleja de la fábula del cuento I del Conde Lucanor?

Hemos de tener presente que dar buen consejo es una obra de misericordia; es decir, es la obra de alguien que es capaz de compadecer con otro, con todo el corazón, y así consolar y fortalecer a uno que sufre o que está en necesidad.

Para poder dar consejo al que lo necesita hay que tener esa actitud. No se trata de dar consejo al que no lo necesita, aunque yo crea que tenga necesidad; tampoco se trata de dar consejo al quien no lo está pidiendo.

👉Reflexiones sobre la moraleja de la fábula del cuento I del Conde Lucanor.

Dar buen consejo al que lo necesita es sobre todo una actitud del corazón; es querer ayudar, consolar, estimular, fortalecer con un corazón bueno y magnánimo, buscando el auténtico bien de esa persona.  Cuando nace del amor y del interés por el otro, el consejo será bien recibido y al mismo tiempo hará maravillas a la persona que busca una ayuda.

Podemos concluir que aconsejar es echar mano de nuestra sabiduría vivida, haciéndolo con humildad y sencillez.

Se trata, a fin de cuentas, de llevar a otros a tener la seguridad de que Dios está cerca y Él será su luz y fortaleza siempre.

Repuesta a la adivinanza: El aguacate

Respuesta al acertijo: El tomate

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