Belen Cribs Kids - Banner

🌽 La mazorca de oro. Cuento tradicional peruano con moraleja ❤️

0
(0)

¿Te has preguntado alguna vez cuando lees una fábula en que te puede ayudar en tu vida?. Si dudas sigue leyendo está fábula encontraras, tal vez, una solución a lo que estás buscando.

El personaje mitológico de Ulises nos deja una buena enseñanza para tenerla en cuenta.

No importa la edad que tengas; una fábula como una parábola te marca un camino que puedes  seguir.

Desde BelenCribs queremos ayudarte y para ello te hemos preparado varias fábulas para entretenerte y colaborar contigo en la educación de tus hijos o alumnos. Junto con las fábulas, también, te traemos ejercicios de comprensión lectora y otras actividades que puedes realizarlas con los niños.

La mazorca de oro

En las hermosas y lejanas tierras de Perú vivía un matrimonio joven que tenía cinco hijos pequeños.

Su vida era bastante dura y no podían permitirse ningún lujo.

La familia salía adelante gracias al cultivo del maíz en un pequeño terreno que tenían muy cerca de su hogar.

Cada mañana, la mujer molía el maíz y hacía con él pan y tortas para dar de comer a sus hijos.

Si sobraba algo de la cosecha la mujer decía: Como me ha sobrado algo de maíz lo venderé y con lo que gane podré comprar ropa para los niños.

De tanto trabajar de sol a sol, la campesina estaba agotada.

Su marido, en cambio, no hacía nada. Se pasaba el tiempo holgazaneando y dando paseos por la montaña mientras los chiquillos estaban en la escuela.

Un día, la mujer se sentó en el granero y se puso a limpiar, como siempre, las mazorcas que había recogido durante la jornada.

Eran grandes y tenían un aspecto fantástico.

Creo que tendré lo suficiente para hacer el pan. Por unos momentos se sintió muy feliz, pero cuando comprobó que no había suficiente cantidad para hacer pan para todos y mucho menos, para vender a los vecinos se puso muy triste.

La pobre, desconsolada, se arrodilló y comenzó a rezar y llorar ¿Cómo voy a dar de cenar a mis cinco hijitos y a mi marido si no tengo bastante harina?

Si al menos mi marido me ayudara, pero es un egoísta que solamente pensaba en sí mismo y en su propia comodidad.

Miró al cielo y pidió al Dios bueno que tuviera compasión y le diera fuerzas para continuar.

De repente, notó que en una esquina algo brillaba con intensidad.

Siguió rezando un rato más y se enjugó las lágrimas.

Al levantar la mirada, con los ojos todavía vidriosos, vio que el extraño brillo seguía allí, sin moverse del rincón.

Que encontró

Que será eso que brilla tanto me acercaré a comprobarlo. El fulgor era más intenso a medida que se aproximaba.

Su sorpresa fue inmensa cuando descubrió que era una enorme mazorca dorada

¡No me lo puedo creer! Sus granos eran de oro puro y de ellos salían intensos haces de luz.

La campesina miró al cielo y dio gracias a Dios que le había ayudado atendiendo a sus plegarias.

Cogió la mazorca y salió en busca de su marido que estaba debajo de un árbol tomando la sombra.

Con voz aún temblorosa le dijo: mira lo que me ha sucedido y le relato todo. El hombre, por primera vez en su vida, se avergonzó de su comportamiento.

Esposa querida perdona mi comportamiento tú has cargado siempre con la responsabilidad de la casa, de los hijos y del duro trabajo en el campo. Desde ahora te ayudaré en todo. Ya veo que Dios te ha recompensado por tu trabajo.

Vendieron la mazorca de oro y ganaron mucho dinero con el que arreglaron la casa, compraron un terreno más grande que sembraron de maíz.

El hombre trabajaba y a partir de entonces fueron una familia feliz con todos los hijos.

 

Moraleja: sin esfuerzo y constancia, no se consigue alcanzar ningún propósito.

Comprensión lectora

1.- ¿Dónde vivía el matrimonio joven del cuento?

A.- En México

B.- Andalucía

C.- En Perú

2.- ¿Cuántos hijos tenían?

A.- Tres

B.- Cuatro

C.- Cinco

3.- ¿Cómo era su vida?

A.- Bastante buena

B.- Bastante dura

C.- Bastante mediocre

4.- ¿ Que cereal cultivaban?

A.- El mijo

B.- El trigo

C.- El maíz

5.- ¿Cómo pasaba el tiempo el marido?

A.- Trabajando

B.- Holgazaneando

C.- Jugando

6.- ¿Cómo era la mazorca que encontró la mujer?

A.- De oro

B.- De maíz

C.- De plata

Actividades

Adivina adivinanza

Por un caminito adelante, va caminando un bicho y el nombre de ese bicho, ya te lo he dicho.

Acertijo

Vuelo de noche, duermo de día y nunca verás plumas, en el ala mía.

Si no sabes las respuestas las tienes al final de página

 

¿Cuál es la moraleja de la fábula de la mazorca de oro?

La moraleja de la fábula de la mazorca de oro es que sin esfuerzo y constancia, no se consigue alcanzar ningún propósito.

El trabajo siempre ha sido pivote en la vida de los hombres.

Según se relata en el Génesis el hombre fue puesto en el Paraíso para que trabajara y lo cuidara.

El trabajo pertenece al proyecto de Dios en la creación.

El mismo Jesús era conocido como el “hijo del carpintero”.

Por consiguiente, el trabajo es algo propio de la persona humana, y expresa su dignidad de criatura hecha a imagen de Dios

A través de la actividad profesional se despliegan las habilidades, se estable la relación con el mundo y los vínculos con otros.

El valor del trabajo no se mide por el tipo de actividad sino por el hecho de ser persona quién lo eje

Cómo te puede ayudar la moraleja de la fábula

de la mazorca de oro?

En la fábula vemos que el hombre holgazaneaba, es decir perdía el tiempo mientras su mujer era la que verdaderamente trabajaba.

La cultura del trabajo vigente sostiene un discurso que promueve la innovación, la flexibilidad y la libertad.

El trabajo nos invita a desarrollar nuestras capacidades, nuestros dones. Gracias a él perfeccionamos nuestras habilidades, nuestros talentos.

Gracias a la creatividad que requiere el trabajo, desarrollamos la curiosidad, la imaginación y con ello contribuimos al progreso social.

Mediante nuestro trabajo de calidad aportamos, contribuimos y servimos a la sociedad, ponemos nuestros dones, talentos, habilidades y destrezas al servicio de los demás, pensando en los beneficiarios de nuestro servicio

Reflexiones sobre la moraleja de la fábula

de la mazorca de oro.

Tenemos la idea equivocada que solo el trabajo remunerado es trabajo “de verdad” y valioso, siendo esto completamente falso, debido a que hay infinidad de trabajos no remunerados, sumamente valiosos, que sin ellos nuestras vidas serían inviables.

Pensemos en el trabajo de una madre cuidando y atendiendo a su bebé recién nacido, el trabajo de un hijo cuidando a su padre enfermo, etc.

Cualquier actividad humana que requiera un esfuerzo para una tarea socialmente relevante en el orden intelectual, cultural, social o económico podemos considerarla trabajo.

 

Repuesta a la adivinanza: La vaca

Respuesta al acertijo: El murciélago

 

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuar!

Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *