Mirar a Jesús. El Señor quiere que le miremos

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¿Te has preguntado alguna vez cuando lees una historia, fábula, leyenda. parábola o cuento en que te puede ayudar en tu vida?. Si dudas sigue leyendo está historia encontraras, tal vez, una solución a lo que estás buscando.

No importa la edad que tengas; una fábula como una parábola te marca un camino que puedes seguir.

Desde BelenCribs queremos ayudarte y para ello te hemos preparado varias historias y fábulas para entretenerte y colaborar contigo en la educación de tus hijos o alumnos. Junto con las fábulas, también, te traemos ejercicios de comprensión lectora y otras actividades que puedes realizarlas con los niños.

Mirar a Jesús

 

Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo, les dice el Señor a los apóstoles

«Mirar no es solo ver, es más, también implica intención, voluntad.

Por eso, mirar, es uno de los verbos del amor.

La madre y el padre miran a su hijo, los enamorados se miran recíprocamente; el buen médico mira atentamente al paciente…

Mirar es un primer paso contra la indiferencia, contra la tentación de volver la cara hacia otro lado ante las dificultades y sufrimientos ajenos. Mirar. ¿Como miro yo a Jesús?

El Señor no mira lo que se le ofrece, sino el afecto con que se le ofrece. No anda buscando cosas nuestras, nos quiere a nosotros mismos.

 

Comprensión lectora

1.- ¿Quién dice mirar mis manos y mis pies?

A.- Un muchacho

B.- El Señor

C.- Un ángel

2.- ¿ a quién se lo dice?

A.- A un pastor

B.- A un judío

C.- A los apóstoles

3.- ¿Qué implica mirar?

A.- Ver

B.- Observar

C.- Intención

4.- ¿Mirar es un verbo?

A.- De la conjugación

B.- Es un verbo del amor

C.- Es un verbo regular

5.- ¿Qué miran una madre y un padre?

A.- El colegio de su hijo

B.- A su hijo

C.- A un muchacho

6.- Mirar es el primer paso para

A.- Para ver

B.- Para la indiferencia

C.- Para estudiar

Test de ortografía:Mirar a Jesús. El Señor quiere que le miremos

1. ver_os

 
 

2. m_dico

 
 

3. Mira_

 
 

4. _er

 
 

5. a_enos

 
 

Actividades

1.- Adivina adivinanza:

Mi avión es una escoba, negra y fea me verán, persigo siempre a las hadas que al verme se espantarán.

2.- Acertijo:

De rojo me cubro sin ser amapola, mi abuela y el lobo completan la historia

Si no sabes las respuestas las tienes al final de página

¿Cuál es la lección que sacas de esta historia?

Mirar a Jesús implica que queremos agradarle en todo. Significa que esa persona permite que Dios toque su corazón y empieza a dirigir su vida ya no con los “criterios del mundo” sino con “clave de eternidad”, es capaz de vivir el Mandamiento del Amor al máximo. Es capaz de mirar el dolor de los demás y no quedar indiferente…

Cuando una persona deja que Dios toque su corazón es capaz de hacer vida cada frase del Evangelio y mirar como Él mira; amar como Él ama; perdonar como Él perdona…

¿Cómo te puede ayudar esta historial?

Una pequeña historia de la madre Teresa de Calcuta puede servirnos de ejemplo. La Madre Teresa escribió:
“En Nueva York hemos abierto una casa para enfermos de SIDA, que actualmente se encuentran entre las personas menos aceptadas de la sociedad. Pero qué cambio más inmenso ha significado en la vida de estas personas el solo hecho de que unas cuantas hermanas cuiden de ellos y les ofrezcan un hogar.

Un lugar, tal vez el único, donde cada uno se siente amado, donde se es alguien para alguien. Esto les ha cambiado la vida de tal manera que su muerte es mucho más hermosa. Hasta el momento ninguno ha muerto angustiado.
“El otro día me llamó una hermana para contarme que uno de los jóvenes que estaba agonizando, parecía que no pudiera morir. Entonces ella le preguntó:
– ¿Qué te pasa?
– Hermana –contestó él-. No puedo morirme mientras no le haya pedido perdón a mi padre.
La hermana consiguió saber dónde se encontraba su padre y lo llamó. Y ocurrió algo extraordinario, como una página viva del Evangelio. El padre abrazó a su hijo llorando:
– ¡Hijo mío! ¡Hijo mío tan querido!
– ¡Perdóname! ¡Perdóname! –le suplicó el hijo.
Y los dos se abrazaron tiernamente. Horas después el joven murió.

Reflexiones sobre este relato.

Cuando comprendamos que todos somos pecadores necesitados de perdón nos será fácil perdonar a los demás. Hemos de ser perdonados para poder perdonar. Si no entendiera esto me sería muy difícil decirle TE PERDONO a cualquier persona que acudiera a mí.

Que estas enseñanzas de la madre Teresa nos inspiren también a nosotros a plasmar en obras el amor con que queremos seguirle a Él.

 

Repuesta a la adivinanza: La bruja

Respuesta al acertijo: Caperucita roja

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