El yacaré miedoso. Cuento argentino para vencer los temores

En este cuento podrás descubrir la confianza que debemos tener en Dios. Suscríbete para más cuentos con valores

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Nombre del cuento: El yacaré miedoso

Historia para animar a leer a los peques

Había una vez, cerquita del río Paraná, un yacaré chiquitito que vivía entre los camalotes.

Era curioso, juguetón… y un poquito miedoso.

¡Sí, sí, sí! ¡Miedoso!

Porque cada vez que venía la noche, el yacaré se escondía bajo el agua y decía:

—¡Ay no, ay no! ¡Se fue el solcito! ¿Y si no vuelve más? ¡Me da miedo la noche!

Una tarde, mientras el cielo se pintaba de naranja y rojo, pasó volando una luciérnaga brillante como una estrellita.

—¿Por qué estás tan asustado, yacaré? —le preguntó con dulzura.

Y el yacaré suspiró:

—Porque cuando el sol se va, todo se pone oscuro… y tengo miedo.

La luciérnaga sonrió y le dijo despacito:

—No tengas miedo, amiguito. El sol siempre vuelve, aunque no lo veas. Dios lo manda cada día para darte calor y luz.

El yacaré abrió los ojos grandes, grandes, grandes:

—¿Dios?

La luciérnaga giró en el aire y dejó una estela de luz dorada mientra decía:

—Dios el que te cuida siempre, cuando jugás, cuando dormís y cuando el sol se esconde. Él no se va nunca.

El yacaré se quedó pensando… y cuando el cielo se llenó de estrellas, miró hacia arriba y dijo bajito:

—Gracias, Diosito, por cuidarme incluso cuando no te veo.

Y esa noche, por primera vez, no se escondió se le pasó el miedo

Miró las estrellitas, escuchó los grillos y se sintió tranquilo, feliz, calentito por dentro.

Porque había descubierto algo muy, muy importante:

Dios siempre está, aunque no lo veamos.

A la mañana siguiente, cuando el sol volvió a salir, el yacaré saltó de alegría y gritó fuerte, fuerte, fuerte:

—¡Volvió el solcito! ¡Volvió el solcito! ¡Gracias, Diosito!

Y desde ese día, cada vez que el sol se iba, el yacaré no se asusta y gritaba a todos :

—¡Chissss! No lloren por la noche. ¡Dios nunca duerme! Él nos cuida todos los días.

Y así, entre luces, estrellas y oraciones chiquitas, el yacaré aprendió que tener fe es creer en el amor de Dios, aunque no se vea.

Porque su amor… ¡siempre brilla!

Colorín colorado, el yacaré confiado ha descansado.

 

Moraleja: Tener fe es creer en el amor de Dios, aunque no se vea.

 

El vídeo del cuento

Ejercicio de comprensión lectora.

{Quiz}
Si lo prefieres, aquí te dejamos todas las preguntas para que lo imprimas y practiques en casa o en el cole.

1.- ¿Dónde vivía el yacaré chiquito?
A.- En el campo
B.- En la playa
C.- Los camalotes.
2.- ¿Cerca de que rio?

A.- Danubio
B.- Paraná
C.- Támesis
3.- ¿Como ero el yacaré chiquito?

A.- Valiente
B.- Feroz
C.- Miedoso
4.- ¿Cuando se escondía?

A.- Al llegar el día
B.- Al llegar la noche
C.- Al llegar la tarde
5.- ¿Qué le dijo la luciernaga?

A.- Que fuera valiente
B.- No tengas miedo
C.- Se feliz
6.- ¿Que dijo el yacaré cuando salio el sol?
A.- Hola amiguito
B.- ¡Gracias, Diosito!
C.- Estaré quietecito

Actividades.

1.- Adivina adivinanza:

Oro parece, plata no es. Abran las cortinas y verán lo que es.

2.- Acertijo:

Blanca por dentro, verde por fuera. Si no sabes, espera. ¿Qué es?

Las soluciones al final de la página

En BelenCribs encontrarás muchas fábulas, cuentos infantiles e historias dedicadas a los niños y a su formación en valores. Entra en las secciones y visita el cuento que más te guste. También podrás realizar las actividades que te hemos preparado:

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¿Qué nos enseña: El yacaré miedoso?

Hace mucho tiempo, antes de que alguno de ustedes naciera, había un juego en la televisión que se llamaba «¿En quién confías?» Hoy vamos a jugar nuestra versión de «¿En quién confías?»

¿En quién confiaba la luciernaga? En Dios que es el que te cuida siempre, cuando jugás, cuando dormís y cuando el sol se esconde. Él no se va nunca.

¿Cómo te puede ayudar: El yacaré miedoso?

Todos los días nos encontramos con situaciones fuertes. Tenemos preguntas difíciles de contestar y alternativas para escoger. Muchas veces nos preguntamos «¿En quién confío?» La respuesta es «Jesús.» Tal como las personas en el tiempo de Jesús sabían que podían confiar en Jesús para sanarlos, tú y yo podemos confiar en que Jesús suplirá nuestra necesidad en cada situación.

«¿En quién confías?» ¡En Jesús!

Querido Jesús, estamos buscando alguien en quién confiar. Ponemos nuestra confianza en tí.

Reflexión sobre: El yacaré miedoso.

Había muchas personas en el tiempo de Jesús que necesitaban ser sanados de todo tipo de enfermedad. Ellos seguían a Jesús donde quiera que iba. Había tantas personas siguiendo a Jesús que Él y sus discípulos casi no podían sacar un rato para descansar. Un día Jesús y sus discípulos subieron a un bote y navegaron hacia el otro lado del lago. Tan pronto ellos se bajaron del bote, en la otra orilla del lago, la gente reconoció a Jesús y comenzó a traerle los amigos y familiares enfermos que tenía. Doquiera Jesús iba, las personas ponían a los enfermos a la orilla del camino. ¿Por qué? Porque ellos sabían que en tiempo de necesidad, Jesús era la persona en quien podían confiar. Tanto confiaban en Jesús que todo lo que pedían era poder tocar el borde de su manto. ¿En quién confiaban? Confiaban en Jesús y por eso, la Biblia nos dice que todos los que tocaban a Jesús sanaban.

Respuesta a la adivinanza: El plátano

Respuesta: La pera

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