En esta historia real podrás descubrir el valor de un joven soldado romano que no renunció de su fe.
Desde BelenCribs queremos ayudarte y para ello te hemos preparado varios fábulas e historias para entretenerte y colaborar contigo en la educación de tus hijos o alumnos. Junto con las fábulas, también, te traemos ejercicios de comprensión lectora y otras actividades que puedes realizarlas con los niños.
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Nombre del cuento: San Severino martir. Centinela de la Luz
En el tiempo del emperador Diocleciano una noche en las calles silenciosas de Milán. Dos soldados jóvenes —Severino y Licinio— caminaban con paso firme hacia las catacumbas al relevo de la guardia.
—Otra noche más vigilando a esos cristianos. No entiendo cómo pueden reunirse sin temer la ira del César.
—Porque no temen a los hombres. Dicen que solo temen ofender a su Dios.
—¡A su Dios! Uno crucificado, según cuentan. ¡Qué locura!
Pero Severino guardó silencio. Desde hacía semanas, durante sus rondas, había oído los cánticos, voces suaves, como si hablaran al mismo cielo. No era el tono de los conspiradores, sino el de los que aman.
Aquella noche, la pareja se detuvo a la entrada de la catacumba. Dentro se escuchaban un murmullo de plegarias.
—¿Entramos?
—No. Observemos primero. Quiero oír qué dicen.
Los soldados se quedaron en silencio, escuchando. Una mujer oraba:
—Señor Jesús, Tú que diste tu vida por nosotros, ilumina también a quienes nos persiguen, para que vean tu verdad y encuentren tu paz.
Los jóvenes se miraron. Nadie se atrevió a romper el silencio.
—¿Escuchate eso? Ruegan… ¡por nosotros!
—Yo… yo no entiendo. No hablan contra Roma. No planean rebelión. Solo hablan de amor.
Severino respiró hondo.
—He vigilado estas reuniones durante meses. Y cuanto más los escucho, más me convenzo de que no son enemigos del imperio… sino amigos de la humanidad.
Hubo un largo silencio. Luego, con voz temblorosa, Licinio preguntó:
—¿Y si su Dios… fuera el verdadero?
A la noche siguiente, tocaron a la puerta. del Obispo de Milán.
—¿Qué buscáis, hijos? —preguntó el anciano con dulzura.
Severino dio un paso al frente.
—Buscamos la verdad. Hemos vigilado a los cristianos por mandato del César, pero es vuestro Dios quien ha vigilado nuestros corazones. Queremos ser bautizados en su nombre.
El obispo los miró en silencio. Sus ojos se humedecieron.
—El Señor os ha llamado por vuestro nombre. Entrad, hijos míos.
Esa noche, en el resplandor de las lámparas de aceite, el agua cayó sobre sus frentes. Ya no eran centinelas del imperio, sino centinelas de la fe.
Enseñanza: Su memoria será eterna.
El vídeo del cuento
Ejercicio de comprensión lectora.
Aquí te dejamos todas las preguntas para que las contestes.
1.- ¿Cuqando sucede la historia?
A.- En el tiempo de Maximiliano
B.- En el tiempo de Trajano
C.- En el tiempo de Diocleciano
2.- ¿En que ciudad se desarrolló?
A.- En Roma
B.- En Nápoles
C.- En Milan
3.- ¿Como se llamaban los soldados?
A.- Juan y Pedro
B.- Antonio y Federico
C.- Severino y Licinio
4.- ¿A quién vigilaban?
A.- A los forajidos
B.- A los cristianos
C.- A los piratas
5.- ¿A quién fueron a ver los dos soldados ?
A.- Al Cesar
B.- Al Obispo
C.- Al carcelero
6.- ¿Eue recibieron?
A.- Un libro
B.- El bautismo
C.- Un regalo
Actividades.
Adivina adivinanza:
Tengo cabeza de hierro
y cuerpo de madera
al que yo le piso un dedo
menudo grito que pega.
2.- Acertijo:
Mono, y no está en la selva;
patín, pero no es un pato.
Tienes que decir qué es
antes de que cuente cuatro.
Las soluciones al final de la página
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¿Qué nos enseña: San Severino martir?
Que es un martir: Un cristiano que da la vida por Jesucristo la verdad más profunda de su existencia, y nada ni nadie podrá arrebatarle jamás esta certeza. Su vida no necesita largas argumentaciones para convencer, suscita en nosotros una gran fe, esperanza y caridad.
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, éste la salvará”. (Lc 9, 23-34)
Los mártires son cristianos que dan su vida por mantenerse fieles en el seguimiento de Jesucristo. La palabra griega «mártir» significa “testigo”.
En el martirio se da testimonio de la fe en Cristo, porque se está dispuesto a morir antes que abandonar la fe en tiempos de persecución. El Catecismo de la Iglesia enseña que “el deber de los cristianos de tomar parte en la vida de la Iglesia, los impulsa a actuar como testigos del Evangelio y de las obligaciones que de él se derivan. Este testimonio es transmisión de la fe en palabras y obras. El testimonio es un acto de justicia que establece o da a conocer la verdad (cfr. Mt 18, 16)”. [1]
¿Cómo te puede ayudar: San severino martir?
“Nadie tiene un amor mayor que este: que uno dé su vida por sus amigos.” (Jn 15,13)
La constitución dogmática Lumen Gentium, tomando estas palabras del Evangelio, reafirma que el martirio es supremo testimonio de amor ante todos, ya que Cristo mismo, el Hijo de Dios, manifestó su amor entregando su vida en la Cruz por nosotros. Los mártires, al dar su vida, se asemejan al Maestro, “que aceptó libremente la muerte por la salvación del mundo”.
Si bien, el martirio es un don que Dios concede a algunas personas, todos los cristianos estamos llamados a confesar a Cristo ante el mundo “y a seguirle, por el camino de la Cruz, en medio de las persecuciones que nunca faltan a la Iglesia”. (cfr. LG 42)
Los mártires, que han sido llamados a tal acto supremo, han transitado el camino de seguimiento de Cristo por medio de la práctica de las virtudes. Y es por eso que han sido capaces de llegar al punto de dar su vida por Cristo como Él lo hizo: “quien es fiel en lo poco también es fiel en lo mucho” (Lc 16,10).
Reflexión sobre: San Severino martir
Son numerosas las virtudes que destacan en los marires, principalmentelas virtudes teologales -fe, esperanza y caridad- , que son don de Dios y fundamento de los actos heroicos. Luego otras virtudes que distinguen a los mártires son la justicia, porque no están dispuestos a renunciar a la verdad; la fortaleza, que les permite resistir en defensa de la misma; y la magnanimidad, porque elevan su mirada valientemente por encima de los obstáculos.
En definitiva, vivieron y murieron con “la esperanza cierta de que nada ni nadie les podía separar del amor de Dios que nos ha sido donado en Jesucristo”. (Papa Francisco, Audiencia 28-VI-2017)
Cuántos que se dejarían enclavar en una cruz, ante la mirada atónita de millares de espectadores, no saben sufrir cristianamente los alfilerazos de cada día! —Piensa, entonces, qué es lo más heroico. Camino 204
¿De dónde nace la fuerza para afrontar el martirio?
El Papa Benedicto XVI responde diciendo: “De la profunda e íntima unión con Cristo, porque el martirio y la vocación al martirio no son el resultado de un esfuerzo humano, sino la respuesta a una iniciativa y a una llamada de Dios; son un don de su gracia, que nos hace capaces de dar la propia vida por amor a Cristo y a la Iglesia, y así al mundo. Si leemos la vida de los mártires quedamos sorprendidos por la serenidad y la valentía a la hora de afrontar el sufrimiento y la muerte: el poder de Dios se manifiesta plenamente en la debilidad, en la pobreza de quien se encomienda a él y sólo en él pone su esperanza (cfr. 2 Co 12, 9). Pero es importante subrayar que la gracia de Dios no suprime o sofoca la libertad de quien afronta el martirio, sino, al contrario, la enriquece y la exalta: el mártir es una persona sumamente libre, libre respecto del poder, del mundo: una persona libre, que en un único acto definitivo entrega toda su vida a Dios, y en un acto supremo de fe, de esperanza y de caridad se abandona en las manos de su Creador y Redentor; sacrifica su vida para ser asociado de modo total al sacrificio de Cristo en la cruz. En una palabra, el martirio es un gran acto de amor en respuesta al inmenso amor de Dios”.
Respuesta a la adivinanza: Martillo
Respuesta: Monopatín
