El zorro y el camello. Leyenda africana con moraleja

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Hola!, gracias por visitar la leyenda africana el zorro y el camello. Disfrutalo en familia y descubre la moraleja que te trae esta leyenda africana.

 

 

Había una vez un zorro muy listo al que le encantaba comer lagartijas. Ya se había comido todas las de un lado del río, pero sabía que al otro lado había muchísimas lagartijas. El problema es que no sabía nadar .

Después de pensar mucho encontró la solución. Fue a su amigo el camello y le dijo:

  • “Oye camello, sé dónde hay un campo enorme de cebada, y como sé que a ti te gusta mucho, quería enseñarte el camino si me llevas encima”
  • “Vamos, sube” y se pusieron en marcha.

Tan pronto cruzaron a la otra parte, el zorro le mostró un campo de cebada a su amigo y se fue corriendo a buscar lagartijas.

Cuando el zorro estaba satisfecho de comer lagartijas fue corriendo al campo donde estaba el camello y empezó a gritar como un loco.

Los dueños del campo, que tenían su casa allí cerca, oyeron los gritos del zorro se alarmados, tomaron piedras y palos y fueron en busca del zorro.

Al llegar al campo descubrieron el camello, que disfrutaba tranquilamente de la cebada.

Le dieron una paliza tremenda y pensando que estaba muerto se fueron.

El zorro regresó y cuando vio a su amigo en el suelo dijo:

  • “Eh, camello, se está haciendo de noche, vamos a casa”

El camello contestó:

  • “¿Por qué has hecho eso? ¿Por qué has gritado como un loco? Casi me matan por tu culpa“.
  • “Es que tengo la costumbre de gritar después de comer lagartijas”
  • «Muy bien vamos a casa»

El zorro se subió de nuevo al dolorido cuerpo del camello. Y cuando estaba en el medio del río se puso a bailar. El zorro grito:

  • “¿Qué haces?, ¡No hagas eso, no se nadar!”
  • “Es que tengo costumbre de bailar después de comer cebada” – contestó el camello.

El zorro cayó al agua y se lo llevó la corriente varios kilómetros y por fin pudo salir agarrándose de unas rocas acabó lleno de chichones lastimado de cabeza y pies, pero al final pudo salvar su vida.

De esta forma el zorro recibió un buen escarmiento.

Cuando llegó a casa lo primero que hizo fue ir a encontrarse con su amigo el camello.

El zorro le dijo:

  • «Perdona he sido un egoísta y solo he pensado en mi».

El camello que tenía buen corazón le perdono y quedaron en paz.

Gracias a lo sucedido el zorro aprendió a ponerse en el lugar de los otros

Moraleja:  no hagas a nadie lo que no quieres que te hagan a ti.

Comprensión lectora de la leyenda el zorro y el camello

1.- ¿Qué le gustaba al zorro?

A.- Las pasas

B.- Las lagartijas

C.- La cebada

2.- ¿Sabía nadar el zorro?

A.- Si

B.- No

C.- Dudaba

3.- ¿Qué le gustaba al camello?

A.- La paja

B.- La cebada

C.- El trigo

4.- ¿Qué hicieron los dueños de la casa?

A.- Dieron una paliza al zorro

B.- Dieron una paliza al camello

C.- Dieron una paliza a las lagartijas

5.- ¿Qué costumbre tenía el camello?

A.- Bailar

B.- Correr

C.- Dormir

6.- ¿Qué aprendió el zorro?

A.- Cantar

B.- No ser egoísta

C.- No reírse

Actividades en el zorro y el camello

1.- Colorea este zorro

Zorro para colorear en la leyenda el zorro y el camello

2.- Adivina adivinanza:

Vengo de padres cantores, pero yo no soy cantor. Llevo la ropa blanca y amarillo el corazón.
¿Quién soy?

Si no lo has adivinado al final de la página tienes la respuesta

3.- Acertijo

¿Qué es lo que hace una vaca cuando sale el sol?

La generosidad frente al egoísmo en el zorro y el camello

Homos de estudiar lo que es la generosidad para dominar el egoísmo

La persona generosa es la que, aunque cueste actúa a favor de los otros, sin esperar nada a cambio, desinteresadamente y con alegría, dándose cuenta que es necesaria y útil su actuación.

Por tanto hemos de destacar las siguientes palabras y tenerlas presentes: en favor de, aunque cueste, desinterés, alegría, utilidad

Actuar es hacer actos.  Y es que los actos de la generosidad tienen una gran amplitud. Abarca cualquier acto positivo en favor de los demás: dar cosas, prestarlas, ayudar, dedicar tiempo, colaborar, servir personalmente, alabar a otros, sonreírles, perdonarles, etc.

Pero cuesta. El egoísmo, la avaricia, la pereza, son dificultades permanentes que tiene que superar la persona generosa.

Además, hay que actuar con desinterés, sin compensaciones. Un acto por interés sería egoísmo o estaría matizado por él. No sería generosidad, sino apariencia.

Igualmente hacerlo con alegría, con gozo interior.

Esta actitud alegre viene a ser la guinda de la generosidad.

Generosidad sin alegría no sería virtud.

Actuar porque no me queda más remedio, o por la vanidad de que me vean, o para que me consideren, suele ser una generosidad triste, pero no auténtica.

La generosidad actúa para cubrir necesidades o cosas de utilidad, en favor de los demás; no para sus caprichos.

En Conclusión o resumen, diremos que la generosidad se identifica con el amor. Con el amor a los demás.

Ama y haz lo que quieras

Uno de los pensadores más importante, nos referimos a San Agustín dijo aquello de «ama y haz lo que quieras», queriendo significar que todo el que ama de verdad, sólo quiere hacer el bien, siempre quiere lo mejor para los demás.

La generosidad no consiste en que me des algo que yo necesito más que tú, sino en darme algo que tú necesitas más que yo.

Respuesta a la adivinanza: El huevo

Respuesta al acertijo: Sombra

 

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