El abuelo, el nieto y el burro, un cuento con moraleja

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Hola amigos yo me llamo Niko y quiero contaros la conocida historia del abuelo, el nieto y el burro

Había una vez, hace muchos años, en una casa de campo vivía un matrimonio anciano que tenían un nieto de 13 años que estaba pasando unos días con ellos.

El abuelo decidió ir al pueblo donde vivían los padres del muchacho y devolverles el nieto.

El abuelo aparejó el burro y puso al muchacho encima de burro y partieron hacia su destino.

Al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba: ¡Mira ese niño mal educado! No le dará vergüenza. Debería dejar al abuelo ir montado sobre el burro y el muchacho debería ir andando.

El abuelo que lo oyó bajó al muchacho y se subió él en el burro.

Al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba: que desconsiderado con el muchacho. Deja que la criatura que tire del burro, mientras él va muy cómodo encima, debería darle vergüenza.

Entonces decidieron montarse los dos en el burro y al pasar por el siguiente pueblo, escucharon que los pobladores decían: – ¡Son unos bestias, más bestias que el burro que los lleva, van a partirle la columna, pobre animal!

Por último, decidieron bajarse y caminar junto al burro. Pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes: ¡Mira a esos dos idiotas: ¡caminan, cuando tienen un burro que podría llevarlos!

Los que critican sabrían cómo vivir las vidas de los demás, pero no tienen ni idea de las suyas propias.

Cuanta veces hemos visto que la gente critica tanto si haces bien o mal una cosa.

Por lo tanto haz lo que debes sin prestar atención a las críticas insensatas.

Comprensión lectora

1.- Que edad tenía el nieto

A.- 10 años

B.- 12 años

C.- 13 años.

2.- ¿Dónde se encontraba el nieto?

A.- En su casa

B.- En casa de sus padres

C.- En casa de su abuelo

3.- ¿Quién se subió primero al burro?

A.- El nieto

B.- El abuelo

C.- Los dos

4.- ¿Quién se subió el segundo?

A.- El nieto

B.- El abuelo

C.- Los dos

5.- ¿Quién se subió por tercera vez?

A.- El nieto

B.- El abuelo

C.- Los dos

6.- ¿Qué hicieron los habitantes de los distintos pueblos?

A.- Criticar

B.- Reírse

C.- Indicarles el camino

Actividades

1.- Dibuja un burro y dale color

2.- Escribe un ejemplo de critica mala

3.- Adivina adivinanza: ¿Cuál es el animal que tiene silla y no se puede sentar?

Si no lo has adivinado la respuesta la tienes al final de página

Criticar

Criticar algo o a alguien supone, de entrada, ubicarse en una posición de superioridad y querer degradar a la otra persona.

Si criticamos a alguien con un sesgo negativo, es probable que vivamos a disgusto con nosotros mismos.

Por el contrario, una percepción positiva del resto de las personas indica satisfacción con nuestra propia vida.

Los criticones suelen se personas infelices, narcisistas o están afectados por algún trastorno de la personalidad.

Cuántas veces estamos conversando con alguien y sin saber cómo acabamos criticando a algún amigo o un compañero de trabajo o de la comunidad.

Al terminar ese tipo de conversaciones, nos deja casi siempre un poso de tristeza.

Una cosa es criticar y otra es tener espíritu crítico. El espíritu critico es positivo y gracias a él las sociedades evolucionan.

Pero el que invoca el espíritu crítico continuamente debe tener cuidado de convertirse en un criticón que destruye la unidad y se fija solo en lo malo.

Si hemos de juzga a alguien hemos de hacerlo con una crítica constructiva.

Para ello hemos de tener los siguientes criterios:

Primero: que lo que decimos sea verdad y esté contractado. No podemos guiarnos por “lo he oído por ahí”, que generalmente es una difamación.

Segundo: que sea público y si a la persona que escucha le aporta algo; porque si no es público y no aporta nada, estamos difamando y fomentamos actitudes morbosas.

Por último, y es el más importante, que la crítica vaya envuelta de amor a la persona y de una genuina búsqueda de la verdad y el bien para ella.

Hemos de reconocer, que desgraciadamente, alguna ves hemos criticado a alguien o algo en sentido negativo y hemos comprobado igualmente que no estaba bien lo que hacíamos.

Debido a ello hemos rectificado. Porque una cosa es fijarnos en los otros para sacar un aprendizaje; cosa que es buena, y otra muy diferente es estar pendiente del mínimo detalle; para criticarlo y difamarlo.

Quien critica suele hacerlo por sentimiento de inferioridad, por sentimiento de insatisfacción o sentimiento de envidia.

El criticón suele estar atrapado en una triste realidad, debido a su constante descalificación de los demás le crea la idea de vivir en un mundo insoportable.

En realidad, este tipo de personas necesitan que se les ayude para que se reconcilien consigo mismo.

En caso de que tengamos que hacer juicio de algo o alguien hemos de hacerlo de una manera constructiva, es decir que le sea útil.

Una crítica constructiva tiene el objetivo de lograr que el otro realice un cambio positivo

En la Biblia, encontramos en profetas como Moisés, Eliseo o Jeremías, actitudes que hoy llamaríamos de críticas constructivas.

La vida de Jesús estuvo marcada por el amor a los demás, pero eso no le impidió ser muy crítico, por ejemplo, con los fariseos.

Repuesta a la adivinanza: El caballo

 

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