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El niño y su cohete. Un cuento con moraleja

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En este cuento de «El niño y su cohete» te enseña en la moraleja que el esfuerzo diario por hacer las cosas bien tiene premio. Con el esfuerzo y el trabajo consigue logros. Si te marcas buenos objetivos te dará muchas satisfacciones. Además, disfruta con las actividades que te hemos preparado después del cuento. También, si lo deseas, puedes ver esta en fábula en formato vídeo.

Desde BelenCribs queremos ayudarte y para ello te hemos preparado varias fábulas para entretenerte y colaborar contigo en la educación de tus hijos o alumnos.

El niño y su cohete

Hola, amigos hoy os voy a contar lo que hacía un niño

Había una vez un niño cuya mayor ilusión era tener un cohete y dispararlo hacia la luna.

Como un cohete era muy costoso pensó que lo mejor sería fabricarse uno propio.

Con cartulina y unos trozos de cartón comenzó a fabricarse un pequeño cohete.

Durante muchos días recogió papeles de todas las formas y colores, y se dedicó con toda su alma a dibujar, recortar, pegar y colorear todas las estrellas para crear un espacio de papel.

Fue un trabajo dificilísimo, pero el resultado final fue tan magnífico que la pared de su habitación parecía una ventana abierta al espacio sideral.

Desde entonces el niño disfrutaba cada día jugando con su cohete de papel, hasta que un compañero visitó su habitación y al ver aquel espectacular escenario, le propuso cambiárselo por un cohete de fabricación industrial que tenía en casa.

Aquello casi le volvió loco de alegría, y aceptó el cambio encantado.

Desde entonces, cada día, al jugar con su cohete nuevo, el niño echaba de menos su cohete de papel, porque realmente disfrutaba mucho más jugando con su viejo cohete.

Entonces se dio cuenta de que se sentía mucho mejor cuando jugaba con aquellos juguetes que él mismo había construido con esfuerzo e ilusión.

Y así, aquel niño empezó a construir él mismo todos sus juguetes, y cuando creció, se convirtió en el mejor fabricante de juguetes del mundo.

Moraleja: El esfuerzo diario por conseguir buenos objetivos te dará muchas satisfacciones

Comprensión lectora

1.- ¿Cuál era la mayor ilusión del niño?

A.- Tener un barco

B.- Tener una moto

C.- Tener un cohete

2.- ¿Dónde quería dispararlo?

A.- A Marte

B.- A Júpiter

C.- A la Luna

3.- ¿Con qué se fabrico su propio cohete?

A.- Con hierro

B.- Con aluminio

C.- Con papel

3.- ¿Qué parecía la pared de su habitación?

A.- Una jaula

B.- Un espacio sideral

C.- Un espacio de la luna

4.- ¿Cómo fue el trabajo?

A.- Facilísimo

B.- Buenísimo

C.- Dificilísimo

5.- ¿Qué le dio su compañero?

A.- Un carro prefabricado

B.- Un cohete de fabricación industrial

6.- ¿En que se convirtió el niño?

A.- En un buen estudiante del mundo

B.- El mejor fabricante de juguetes del mundo.

C.- El mejor comerciante del mundo

Actividades

Adivina adivinanza:

Brazos con brazos, panza con panza, rascando en medio, surge la danza.

Acertijo:

Sobre una piel bien tensada, dos bailarines saltaban.

 

Si no sabes las respuestas las tienes al final de página

¿Cuál es la moraleja de la fábula del niño y su cohete?

En la moraleja de esta fábula nos enseña que el esfuerzo diario por conseguir buenos objetivos te dará muchas satisfacciones.

Nada regalan en la vida, la suerte no existe, solo el esfuerzo y el trabajo consigue logros.

Lamentablemente hemos perdido el valor del esfuerzo, ya no creemos en él.

Cuanta gente que quiere ese minuto de gloria que les haga conseguir todo en un momento.

Queremos todo a corto plazo, es el ya y ahora, porque lo saboreamos más rápido, pero bien es cierto que los grandes éxitos se van cultivando con el paso del tiempo

Los grandes hombres y las grandes mujeres son aquellos que se esfuerzan sin descanso. Porque el esfuerzo es dignidad

¿Cómo te puede ayudar la moraleja de la fábula del

niño y su cohete?

Son los que pasan su vida encerrados en un laboratorio buscando un descubrimiento que ayude a la humanidad. Esos panaderos que se levantan antes que el sol para ofrecernos “el pan nuestro de cada día”.

O esos médicos que deciden cruzar fronteras para ayudar a los demás

Los reporteros que arriesgan su vida para ofrecer testimonio de lo que ocurre al otro lado del mundo.

Igualmente, los profesores que dedican su vida al estudio y ofrecen sus conocimientos a los demás

Esas mamás que cada día hacen de enfermera, de psicóloga o de amiga con sus hijos.

Reflexiones sobre la moraleja de la fábula del

niño y su cohete.

Todas esas personas que se levantan cada día dando gracias por tener un trabajo y ganarse el pan “con el sudor de su frente”. Esos son los grandes hombres y mujeres.

El esfuerzo es intentar hacer las cosas mejor con una sonrisa, con ganas de seguir luchando día a día, hora a hora y minuto a minuto, por conseguir nuestros sueños;

No enseñemos a nuestros hijos que las cosas se consiguen fácilmente, y han de aprender que todo se consigue con el esfuerzo.

El esfuerzo es un valor que no viene de nacimiento, sino que los padres tienen que enseñar a sus hijos, ya que necesita de un entrenamiento, para crear hábitos y responsabilidades, a través de la constancia.

Al enseñarlo, se transmiten además otros valores primordiales como la fortaleza, la paciencia, la tolerancia o la generosidad. Y se elimina la idea equivocada, de que todo llega sin hacer nada.

Y la mejor enseñanza es el ejemplo. A veces, las acciones son más importantes que las palabras.

Y ayúdales a marcarse metras realistas. Márcate un objetivo donde quieres llagar y traza un plan para llegar allí.

Repuesta a la adivinanza: La guitarra

Respuesta al acertijo: El tambor

 

 

 

 

 

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