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Isabel Zendal. La mujer que erradicó la viruela

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Hola, amigos hoy voy a contaros la historia de vida. Mi nombre es Isabel y nací en 1773 en la aldea de Agrela de la parroquia de Santa Mariña de Parada.

A los pocos días fui bautizada en la pequeña iglesia de la aldea. Mis padres eran uno sufridos y pobres labradores.

Con el tiempo viendo la precariedad de una existencia sin posibles en la aldea, me marché a buscarme la vida en la capital.

Allí  comencé a trabajar en la Casa de Expósitos del Hospital de Caridad.

Allí dejaban a los niños en el torno que eran dados a lactar al poco de llegar y regresaban a la inclusa cuando cumplían siete años.

Entonces, yo me hacía cargo de ellos hasta los trece o catorce. Algunos eran adoptados y otros trabajaban con algún artesano.

Además de ejercer de rectora de la Casa de Expósitos, quiero, con la máxima humildad, demostrar al mundo que he sido la primera enfermera en misión internacional.

La razón fue inmunizar a millones de enfermos de la viruela, en la que podría considerarse la primera campaña de vacunación universal de la historia de la humanidad.

Por ello mi aportación científica es la de convencer al mundo que podía combatirse un mal, como era la viruela, infectándose con ese mismo mal en dosis atenuadas, algo revolucionario para mi época.

Así, el planeta descubrió que era el método de inmunización perfecto contra la viruela y otras enfermedades contagiosas.

la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna estaba dirigida por el médico cirujano Francisco Javier Balmis, ayudado por su colega José Salvany.

Mi presencia, lo digo con humildad, fue trascendental para que la aventura de la vacunación llegase a buen puerto

Yo era la única mano experta para tratar a esos chavales, pues tenía mucha experiencia por mis años de trabajo en la Casa de Expósitos.

De hecho, sabíamos que los niños eran el elemento clave para el éxito de la expedición. Sin los críos, no habría remedio posible, porque ellos mismos eran la vacuna viva y activa. ¡Porque los pequeños portaban en sus brazos la salvación!

Yo amo a los niños, sobre todo los que han sido abandonados en una casa de expósitos, y que no tenían más cariño que el que yo les daba.

Quería borrar el lema que alguien escribió en la fachada de la casa de expósito: «Mi padre y mi madre / me arrojan de sí. / La caridad divina / me recoge aquí».

Enterada de la Expedición Filantrópica de la vacuna que contaba con el apoyo de Carlos IV me vi envuelta en aquella maravillosa aventura para salvar muchas vidas que morían a causa de la viruela.

La Real Orden de 14 de octubre de 1803 establecía que me contrataban como enfermera para la inoculación de la vacuna y para que cuide durante la navegación de los niños.

Yo debía velar por veintiún críos varones de entre tres y nueve años. La corta edad puede sorprender, pero entonces era una garantía de que estaban sanos.

Sin ellos no se habría organizado la expedición. Y sin ésta la viruela no se habría erradicado.

Balmis no solo llevó a América la vacuna: lo más importante es que dejó allí instaladas juntas de vacunación y, por primera vez, se implantó como un sistema de medicina preventiva. Y funcionó.

Desde ese momento, la vacunación se ha utilizado en el mundo.

En los setenta la Organización Mundial de la Salud montó una gran campaña de la viruela para erradicarla en todo el planeta y logró terminar con ella.

Aquellos niños ejercieron de vehículo de transporte de la vacuna, que ya estaba sobradamente probada y se sabía que funcionaba.

Es por eso por lo que yo soy la primera enfermera de la historia en misión internacional de salud pública, como se reconoció hace décadas por el Congreso Panamericano de Salud.

Parece que, yo fui una pieza fundamental y decisiva en aquel viaje, incluso arriesgando mi vida y la de mi hijo, que llevé en la expedición, por cuidar a los niños día y noche.

El doctor Balmis viajó a Coruña y me pidió que escogiera a los niños más sanos a los que yo conocía a buena parte de ellos.

El 30 de noviembre de 1803 a bordo de la corbeta María Pita embarqué junto con veintiuna criaturas, de ahí el apodo de «madre de los galleguitos”, que me pusieron los quince tripulantes y sanitarios encabezados por los médicos militares Balmis y Salvany.

La cadena humana consistía en inocular la vacuna en el brazo de dos niños, quienes se la transmitirían a otra pareja a los diez días, y así sucesivamente.

Partimos de Coruña y llegamos a Puerto rico el 9 de febrero de 1804 tras una travesía con muchos incidentes.

La expedición había sido un éxito y se salvaron millones de vidas gracias a la generosidad de aquellos 21 niños, que, sin ser conscientes de su aportación, fueron el vehículo para erradicar con el tiempo la pandemia de la viruela.

Comprensión lectora

1.- ¿Dónde nació Isabel Zendal?

A.- En Almería

B.- En Agrela

C.- En Madrid

2.- ¿Qué eran sus padres?

A.- Marineros

B.- Mineros

C.- Agricultores

3.- ¿Dónde trabajó Isabel?

A.- En Casa Coruña

B.- En Caso Expósitos

C.- En casa Pita

4.- ¿Cuántos niños llevó en el barco?

A.- 23

B.- 22

C.- 21

5.- ¿A qué fueron a América?

A.- A llevar ropa

B.- A llevar la vacuna de la viruela

C.- A llevar medicina

6.- ¿A que puerto llegaron?

A.- A puerto Principe

B.- Puerto Lumbreras

C.- Puerto Rico

Actividades

1.- Dibuja un barco y dale color

2.-Adivina adivinanza:

Choco me dice la gente, late mi corazón. El que no sepa mi nombre,
es un tontorrón.

3.- Acertijo:

Dos amigos juegan cinco partidas de ajedrez, y cada uno gana tres.
¿Cómo puede ser?

Si no sabes las respuestas las tienes al final de página

Historia de la viruela y sus consecuencias

Hemos querido hacer este homenaje a Isabel Zendal por ser la primera enfermera que ayudó a salvar millones de vidas que morían debido a la pandemia de la viruela.

Sin ella y su dedicación a los niños portadores hubiera sido imposible erradicar la pandemia en la que se calculan murieron unos 300 millones de personas

Para que conozcas más sobre esta enfermedad haremos un recorrido por la historia de la viruela ya que ocupa un lugar preferente y único en la salud humana y la medicina.

¿Por qué ha siso importante esta enfermedad para combatir otras enfermedades?

La viruela es una de las enfermedades más mortales que conocen los humanos, y también es la única enfermedad que ha sido erradicada con la vacunación.

Síntomas y agente causante

Las personas que contrajeron la enfermedad, los síntomas comenzaban con una fiebre y un letargo de unas dos semanas después de haber estado expuesto al virus Variola major.

Acompañados de dolor de cabeza, dolor de garganta y vómito.

A los pocos días, aparecían erupciones elevadas en la cara y el cuerpo, se formaban llagas dentro de la boca, la garganta y la nariz, y también crecían pústulas llenas de líquido; en algunos casos, estas pústulas se unían entre sí y abarcaban grandes zonas de la piel.

Aproximadamente a la tercera semana de la enfermedad, se formaban costras que se separaban de la piel.

Transmisión

La viruela se transmitía por un contacto cercano con las llagas o las gotitas emitidas por la respiración de una persona infectada.

La ropa de cama o prendas de vestir contaminadas también podían transmitir la enfermedad.

Mortalidad

Por lo general, en la segunda semana de la infección morían aproximadamente un 30% de los casos

La mayoría de los sobrevivientes conservaba cierto grado de cicatrización permanente.

Igualmente, podían surgir otras deformidades, como la pérdida de tejido labial, nasal y cartilaginoso.

Algunos cálculos indican que las muertes por viruela a nivel mundial durante el siglo XX sumaron más de 300 millones.

La vacunación

Una vez que se probó que a través de la inoculación con material de una llaga de viruela protegía a las personas contra la viruela.

Con la Expedición Filantrópica de la Vacuna promovida por España se salvaron millones de vidas en América. A finales de los años 1970 se erradicó.

Todo fue debido a la entrega de Isabel Zendal y los médicos militares españoles Balmis y Salvany.

Repuesta a la adivinanza: Chocolate

Respuesta al acertijo: No están jugando entre sí, sino contra otras personas.

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