Una despedida gloriosa. La Ascensión

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Esta historia es real que ocurrió hace XXI siglo en Galilea. La Ascensión del Señor a los cielos

Desde BelenCribs queremos ayudarte y para ello te hemos preparado varias fábulas para entretenerte y colaborar contigo en la educación de tus hijos o alumnos. Junto con las fábulas, también, te traemos ejercicios de comprensión lectora y otras actividades que puedes realizarlas con los niños.
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Nombre del cuento: Una despedida gloriosa. La Ascensión

Después de la resurrección Jesús se fue apareciendo a su madre, a María Magdalena a quien le dijo: subo al Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios

A los de Emaús los recriminó: necios y torpes para creer lo que anunciaron los profetas.

En otras ocasiones se apareció a los apóstoles y les dijo:

La paz esté con vosotros, era necesario que se cumpla todo lo escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos acerca de mí. El cristo tiene que padecer y resucitar de entre los muertos al tercer día.

Y a Tomás le dijo: trae aquí tu dedo y mirad mis manos, y trae tu mano y métele en mi costado y no sea incrédulo sino creyente.

Y en el mar de Tiberíades: muchachos, ¿tenéis algo que comer? Y comió con ellos unos peces después de la pesca milagrosa.

En otras ocasiones conversando con ellos para darles ánimo.

Y Juan, el discípulo amado, afirma, refiriéndose a él: este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y las ha escrito, y sabemos que su testimonio es verdadero.

El Señor le había dicho a Pilato: mi reino no es de este mundo.

Y a la Magdalena: vete donde están mis hermanos y diles: subo al Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.

Y cuando estaban a la mesa se apareció a los once y comió con ellos.

Después los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado.

Entonces Jesús finalmente les dijo: Se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.

El señor después de hablarles, se elevó al cielo y está sentado a la derecha de Dios padre.

El vídeo

 

Ejercicio de comprensión lectora.

Ahora que has completado la lectura de “El joven rico” ahora puedes realizar este trivia que hemos preparado para probar tu comprensión lectora. ¡Vamos a ello!
{Quiz}
Si lo prefieres, aquí te dejamos todas las preguntas para que lo imprimas y practiques en casa o en el cole.

Actividades.

1.- ¿A quien se apareció en primer lugar Jesús?

A.- A Pedro

B.- A Juan

C.- A su madre

2.- ¿Qué les dijo a los de Emaús?

A.- Escuchad

B.- Necios

C.- Sois estupendos

3.- ¿Qué les dijo a los apóstoles?

A.- Amigos míos

B.- La paz esté con vosotros

C.- Estad alegres

4.- ¿Qué le dijo a Tomás?

A.- Que era bueno

B.- Que fuera creyente

C.- Que se sentara

5.- ¿Qué le dijo a Pilato?

A.- Que tuviera cuidado

B.- Que su reino no era de este mundo

C.- Que subiría a los cielos

6.- ¿Qué hizo el Señor al final?

A.- Ascendió a los cielos

B.- Saludó a su parientes

C.- Les enseñó a pescar

1.- Adivina adivinanza:

Plantada estoy en la calle, iluminando la noche, para que vean las personas e ilumine la calle.

2.- Acertijo:

Echo columnas de humo y sobre el tejado estoy luciendo ¿Sabes ya quien soy?

Las soluciones al final de página.

3.-Test de ortografía:

4.-Ahorcado:


Completa las siguientes palabras con la letra correcta. Si no la sabes, búscala en el cuento.

Colección especial de fábulas y cuentos infantiles
En BelenCribs encontrarás muchas fábulas, cuentos infantiles e historias dedicadas a los niños y a su formación en valores. Entra en las secciones y visita el cuento que más te guste. También podrás realizar las actividades que te hemos preparado:

¿Qué nos enseña la Ascensión?

La Ascensión es una solemnidad litúrgica común a todas las Iglesias cristianas; se celebra el cuadragésimo día después de la Resurrección Pascual. San Juan Crisóstomo y San Agustín ya hablaban de esta solemnidad en sus escritos. Pero una influencia decisiva para su difusión se debe probablemente a San Gregorio de Nisa.
Como este día cae en jueves, en muchos países la solemnidad se ha trasladado al domingo siguiente. Con la Ascensión de Jesús al cielo se concluye la presencia del «Cristo histórico» y se inaugura el tiempo de la Iglesia.

¿Cómo te puede ayudar Ascensión?

La Ascensión del Señor no es un “adiós”, un “hasta luego”, sino, paradójicamente, un “me quedo”. Ellos se fían de la promesa hecha por Jesucristo: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 20). No dudan de su presencia en ellos y, de modo central, en la Eucaristía.

Ellos no se sienten gran cosa, conocedores de sus miserias, debilidades, falta de talento y capacidades. Pero saben que Cristo ha resucitado, que su Amor es más poderoso. Han aprendido que es Dios quien da el crecimiento. De ahí su alegría y entusiasmo.

Una alegría que se traduce en un abrirse en abanico para llevar ese Amor hasta el último rincón del mundo. Los discípulos del Señor eran hombres y mujeres a los que Dios confió todos los hombres. Y esa tarea les colmó de una alegría aún mayor.

Su vida estuvo llena de sufrimientos y dificultades. Pero siempre vivieron en la alegría del Señor. Reflejaban en su rostro la gloria del Señor: el brillo de su rostro enamorado.

Al igual que a los discípulos que estuvieron con Jesucristo el día de su Ascensión, Jesucristo nos reúne cada día en su corazón. Estamos bajo la protección de sus manos, en la inmensidad de su Amor. Y quiere servirse de cada uno para dar al mundo esa alegría verdadera que le falta. Quiere que seamos testigos de lo que hemos visto y oído, de sus llagas, de su Amor. Que con Él nada se pierde: trabajo, descanso, familia, amigos, pasado, presente, futuro, en Él todo adquiere eternidad.

También nos ha elegido y nos ha confiado a todos los hombres: a nuestros padres, hermanos, familiares, amigos, compañeros de trabajo, la humanidad entera.

El apostolado es una consecuencia lógica de la alegría de estar con Jesús. Como enseña san Josemaría, “el apostolado es amor de Dios, que se desborda, dándose a los demás. La vida interior supone crecimiento en la unión con Cristo, por el Pan y la Palabra. Y el afán de apostolado es la manifestación exacta, adecuada, necesaria, de la vida interior. Cuando se paladea el amor de Dios se siente el peso de las almas”[1].

Ellas nos necesitan. Necesitan de nuestra alegría para que, a través de ella, descubran a Jesús en sus vidas. En nuestro quehacer cotidiano, en nuestras miradas limpias, en nuestras conversaciones llenas de comprensión, en nuestros afanes por servir, comprender, animar y perdonar, Jesucristo resucitado se hace presente llenándolo todo de su alegría. Este mundo, no tan distinto del mundo de los hombres y mujeres que acompañaron al Señor, necesita de cristianos que lleven en su rostro ese brillo de un Dios enamorado.

Reflexión sobre la Ascensión

Al igual que a los discípulos que estuvieron con Jesucristo el día de su Ascensión, Jesucristo nos reúne cada día en su corazón. Estamos bajo la protección de sus manos, en la inmensidad de su Amor. Y quiere servirse de cada uno para dar al mundo esa alegría verdadera que le falta. Quiere que seamos testigos de lo que hemos visto y oído, de sus llagas, de su Amor. Que con Él nada se pierde: trabajo, descanso, familia, amigos, pasado, presente, futuro, en Él todo adquiere eternidad.

También nos ha elegido y nos ha confiado a todos los hombres: a nuestros padres, hermanos, familiares, amigos, compañeros de trabajo, la humanidad entera.

El apostolado es una consecuencia lógica de la alegría de estar con Jesús. Como enseña san Josemaría, “el apostolado es amor de Dios, que se desborda, dándose a los demás. La vida interior supone crecimiento en la unión con Cristo, por el Pan y la Palabra. Y el afán de apostolado es la manifestación exacta, adecuada, necesaria, de la vida interior. Cuando se paladea el amor de Dios se siente el peso de las almas”.

Ellas nos necesitan. Necesitan de nuestra alegría para que, a través de ella, descubran a Jesús en sus vidas. En nuestro quehacer cotidiano, en nuestras miradas limpias, en nuestras conversaciones llenas de comprensión, en nuestros afanes por servir, comprender, animar y perdonar, Jesucristo resucitado se hace presente llenándolo todo de su alegría. Este mundo, no tan distinto del mundo de los hombres y mujeres que acompañaron al Señor, necesita de cristianos que lleven en su rostro ese brillo de un Dios enamorado.

Respuesta a la adivinanza: La farola

Respuesta al acertijo: La chimenea

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